Amanecí caído, extraño.
Entre mate y mate recorrí la casa, me sentía atormentado. Repetidamente di golpes a la mesa. No había ningún ruido, el hombre y la mujer de la pensión me miraban fijo.
Me senté frente a ellos, la vergüenza me invadía y dentro mío habitaba un desierto frío e intenso. Mis miembros se paralizaban y en mi cerebro se gestaba una escaramuza. Tapado de pensamientos, mi corazón inundado.
Por la ventana lluviosa miraba el cemento, la vereda angosta pero infinita: la dureza de todo eso.
Ayer dejé tirada la coartada que escondía lo más profundo de mi reflejo. Entré en la puja de escapar… o continuar con lo que diariamente me agobiaba.
Pero no tenía nada, no supe pedir ayuda: tenía mucho que perder. No comprendo por qué lo hice.
Sabía que sería acusado de vago, tenía un nudo en la garganta, sentía un vacío difícil de llenar.
Y pensar que lo único que quería era un poco de calor; es que a veces la noche es tan solitaria.
El hombre me clavaba la mirada, casi nunca lo vi así. El color azul de sus ojos penetrándome, haciéndome temblar como una hoja.
Hasta que mi cuerpo cede y se desmaya: miro una última vez a la calle, pero ahora veo el brillo de un árbol, me concentro en el pigmento anaranjado del único durazno que anuncia la llegada del verano.
De pronto me fui donde cada tarde, me perdí en un lugar donde siempre atardecía, donde el sol era siempre rojo.
Use toda mi fuerza para permanecer en ese estado. Estuve recorriendo todos los puntos, haciendo relaciones, intentando descubrir dónde había fallado. La operación perfecta había fracasado. Y pensar que la repasé ene veces, había marcado con varias equis lo que buscaba en ese bolso salvador.
Todo era perfecto y conseguía la única esperanza para la salud de mi madre.
Esa noche estuve dando vueltas… dudando… “No viene, hoy el viejo no viene, hoy me mando”. Decidí hacerlo y lo hice. Pero fallé: el viejo vino…
La vergüenza hoy, es insoportable.
Martín
Septiembre 7, 2008 a las 5:14 pm |
No sé por quéme gusta ya que no lo entendí, no creo entenderlo. Lo veo, lo leo como oraciones sueltas y fuertes pero que no puedo ordenarlas, no las puedo abrazar.
Ya me explicarás…
Septiembre 9, 2008 a las 12:56 pm |
Bueno… no pensé que estaba tan intrincado! es un loco que roba y lo descubren…
Si querés lo charlamos vino de por medio…
Abrazo