La actividad consiste en escribir, en cualquier género literario, ¿qué está pasando en Córdoba ahora? (durante la actividad).
Usamos algunos disparadores que podían ser utilizados. La idea era que se utilizara al menos uno.
Los disparadores de situación fueron:
En un bondi. En la parada del bondi. En una escuela nocturna. En otro taller literario. En un lugar recóndito de las sierras. En el departamento de al lado. En una pizzería de un barrio lejano. En un hospital. En un bar del abasto. En la Cañada. En una sala de ensayo. En un teatro. En una esquina cualquiera. Arriba de un auto. Bajo un puente del río Siquía. Entre Omar Gauna y su cuñado. En la puerta de la casa de un dealer. Entre un vago y su botella de vino. En la cocina de Ana mientras espera un llamado
Archivo de 20/08/08
¿Qué está pasando en Córdoba ahora?
Agosto 20, 2008Borracho
Agosto 20, 2008- Documentos, por favor -ordenaba el cana mientras lo pateaba.
- Docu… ¿qué? -respondió el borracho.
- Documentos. Su identificación.
- ¡Me llamo José! -exclamó con alegría.
- No me importa cómo se llama. Quiero ver sus papeles.
- ¿Papeles? Tengo un montón de papeles. Trato de escribir algo todos los días -respondió el borracho entre eructos sin ruido.
- ¿Me está cargando? -amenazó el represor.
- No podría señor policía, usted es mucho más grandote y más joven que yo.
- Deme su identificación antes que empiece a perder la paciencia.
- Ya le dije que me llamo José. Y si quiere leer lo que escribo con gusto se lo muestro. Déjeme nomás que busque acá entre todas estas cosas…
- ¡Borracho de mierda! ¡O me mostrás tus documentos o te llevo! -gritó el cana mientras se llevaba la mano derecha a la cintura.
- ¡Gracias oficial! La verdad que estoy llegando tardísimo a una cita -respondió sonriente el borracho mientras trataba de pararse agarrándose de un árbol.
El palo del policía que impactó en la cara del borracho lo devolvió a su posición habitual.
Gringo
¿Qué pasa en Córdoba?
Agosto 20, 2008En un lunar lugar me espera desnuda o así lo pienso.
Llamó esta tarde. Se dejó caer el pelo como nunca se lo había visto antes. Tal vez nuca antes la había visto con ese pelo, esa boca que me saludaba y reía.
Jugamos a los miedos, nos acercamos cuando se van. Últimamente seguido se desvanecen y no conjugo algunos puntos. Simplemente se me van a querer caer cerca de ella.
Me quedé pensando en ayer, en las horas que pasamos vos y yo. Tuve que hablar con alguien antes del sueño. Necesidades de desparramar alegrías. Pienso en vos, mucho.
En un bar del Abasto me espera desnuda o para que la desvista. Me enteré apenas hoy que anda suelta cerca de acá, de esta plaza rota, la vieja escuela convertida en centro comercial. La imagino todo el tiempo, esperándome en la calle – me siento estúpido-.
Allá afuera esperan demasiados gestos humanos. Cada uno de nosotros pero andando. La vida del día a día que cansa en el trabajo. Algunos descargan su ira con el vino, otros vienen a ver que pasa en un hueco literario, si les refleja un poco sentarse a pensar en silencio de papeles. Me apuro, escribo rápido y en segundos. Estás tirada con tu cabeza en la almohada por ahí imaginando estas cosas desde tu lado. Escuchando música que nos junta o nos suelta. Mido las cosas por tiempos de vos, un cuarto, nada de vos, una hora. Extrañas formas de dividir pasajes espaciales.
Todo circula y yo me planto. Quiero crecer como un árbol. Quiero quedarme quieto pensando que me estoy preparando para mañana caminar más liviano. Lo del abasto fue un verso, una blasfemia del mate, un guiño a la nada que se derriba por ladrillos. Estás en boulevard San Juan al ochocientos, cerca de los edificios, tocándote la panza, poniéndote delcanza, pensando estas cosas, mirando güevadas que cuelgan del techo. No sé más de vos ¿importa?, ¿qué está pasando en Córdoba ahora cuando la mujer espera en el Abasto?
Mati Barnes
Parece… pero no
Agosto 20, 2008Parece que está quieta, pero segundo a segundo cobra vida, se agita, se mueve por fuera de nosotros. Es incontrolable, la ciudad y la gente se alimentan una a la otra y acaban por devorarse en un ritmo de tambores cada vez más acelerado.
Un bondi viaja vertiginosamente hacia el norte. Del otro lado, en el piso 13 de la calle Corro al 200, tres amigos tiran los primeros acordes de lo que algún día será una banda.
Las luces del centro se prenden, se preparan para la función de trasnoche, el teatro empieza a recibir a sus primeros invitados y los actores van acumulando los nervios que harán explotar cuando empiece la obra.
Bien allá, donde nadie parece mirar, donde pocos ven que también es ciudad, Omar Gauna y su cuñado van tirando las brasas y destapando el primer porrón.
El billete que compró esa cerveza está recorriendo la Av. Maipú en el bolsillo trasero de un pasajero al que se lo dieron de vuelto.
Desde una ventana Mauro ve pasar los autos mientras fuma un cigarro y piensa en Ana… duda en llamarla.
Un perro ladra a un carro que junta unas ramas en Matienzo para llevarlas a un baldío.
Nosotros acá. Juntándolos a todos en un papel.
Martín