- ¿A ver negro? Contame qué pasó –
- No se bien… fue todo muy rápido –
Agustín se tomaba la cabeza y daba tragos rápidos al pequeño vaso de vino. El mozo los miraba de lejos, como sospechando. Quizás… enviado por el dueño.
- Pero te juro que yo no fui loco… no se… tengo muchas cosas en la cabeza –
- Pero ¿Qué viste? ¿Qué pasó? –
Agustín lo miró fijo, sus ojos denotaban sinceridad y era evidente que estaba aterrado.
- El hombre verde – dijo finalmente
- ¿Qué? –
- Había un tipo verde –
- Me estás jodiendo –
- No, en serio boludo –
Elías dudó, se echó hacia atrás y amagó a decir algo, pero se detuvo.
- Yo estaba con Luque, el tipo del otro día, había ido a la casa para cobrarle una guita pero no la tenía… -
Elías volvió a mirarlo fijamente, dudaba… se mantuvo en silencio.
- Entonces apareció es tipo verde este, como desde la cocina, sacó un chumbo y lo quemó… ahí nomás. Después me miró a los ojos: “listo” digo “resuelto”, se me acercó, me corrió para un costado y se fue caminando – Agustín casi no paraba para respirar – Yo estaba helado, y en eso veo que un vecino se asoma por la puerta y me ve… a mí primero y después al fiambre tirado en el piso. Me vio a mí ¿Entendés? –
- ¿Y que hiciste? – se precipitó Elías
- Correr ¿Qué querías que haga? –
Elías hizo una seña al mozo:
- ¿Esto es lo más fuerte que tenés? –
- No, hay vodka –
- Traeme una botella –
Agustín esperó a que el mozo se alejara y siguió:
- No se qué hacer… la yuta ya debe estar allá y el otro tipo debe estar botoneando que fui yo – Y revisó que el mozo no se estuviera acercando.
Se produjo un silencio casi absoluto. Agustín se sentía bastante mareado
Finalmente el ruido de la botella interrumpió. El mozo los miró a los dos y se retiró.
- ¿Viste cómo me mira? Mi cara ya debe estar en la tele –
- Pará negro, calmate, no hay chance… -
- Tengo que encontrar al hombre verde o estoy hasta las manos ¿Entendés? –
- No se… la verdad… es muy extraña esa historia del hombre verde. No te va a creer nadie –
- ¿Vos me crees? –
Elías no dijo nada; no le creía.
Parecía una cama; todo el círculo cerraba en Agustín: la deuda, la visita a lo de Luque y la muerte del tipo.
- Negro… lo mataste vos –
- ¿Qué decís? Yo no hice nada –
Elías mira al suelo y no vuelve a levantar la cabeza. El mozo está parado a 2 metros. Saca un 38 y le vuela la cabeza de dos tiros.
Martín