Ahí donde un mercado se cierra
hay otro que abre
donde se ofrece carne de día
se ofrece carne de noche
y la inmoralidad de sus partes,
el sexo no creado por dios
se pone de alquiler y
se vende como en una feria y
hay bares
con mesas de pool y lámparas
de colores,
las clásicas, las típicas son las que
destilan su tintura roja.
aparecen los cuerpos apretados
apretados pero semidesnudos,
lo más apretados y desnudos posible.
las bocazas muy pintadas,
pagan su derecho de feminidad al precio
de enchastrarse de un labial hediondo
y
las tangas demasiado tangas
muestran todo lo que esconden
y
los escotes sumamente escotes
se desbordan de pezones infértiles
devenidos en tetas sintéticas.
Son de una hermosura atroz
de una belleza que los especialistas
en ciencias morales llaman perversión.
Y se peinan para salir,
y se perfuman, y se lavan la ropa,
y se depilan las piernas con cera,
y se depilan las axilas, y se sacan el bigote,
y se hacen la comida, y se arreglan las uñas,
y se pintan la boca, y se enamoran, y después lloran
porque el tipo es un hijo de puta, y usan
antitranspirante y zapatos con taco, y esperan tener
un orgasmo, y toman anticonceptivos, y quieren tener hijos,
y que las respeten y que las traten bien,
y se llaman Carla Mariana Sheila Yamila
Y sin embargo,
no son mujeres.
Son hombres con tetas o
son mujeres con pito, eso depende del cliente.
Y además de eso,
son también
los putos de mierda,
los travas los degenerados
los homosexuales los pervertidos los trolebúses
y son el cuerpo de un niño que un día se llamó
Carlitos Damián o Rodrigo.
- Maú Beé-
