La actividad consistió en repartir 5 cartas de tarot al azar para que cada uno las usara como disparadores de acuerdo a lo que le significaban. Independientemente del significado mitológico, se podía hacer alusión a las figuras o simplemente a la interpretación que cada uno le diera.
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Tarot
Agosto 27, 2008El rey de la abundancia
Agosto 27, 2008Dios se cree el rey de la abundancia. Se piensa que debilita o decide por regla, o algún chirlo en el culo. Nunca me cerraron los encierros. Las monjas de clausura, los conventos. El no coger con forro o tener un hijo.
Dios se cree el rey de espadas. El que es capaz de ponértela en el cuello o clavarla hondamente. Honestamente fui a misa antes. Misas que eran charlas. Debates tercermundistas como el hambre, el cólera, cada uno de los cepos de los tobillos.
Me puse a buscar una figura en la pared y por esas extensiones de la mente pensé sobre la suma sacerdotisa: una resta para el mundo. El mundo del que ayer estábamos hablando -aprendo con vos hablando-. Aprendí de donde caen gotas, de los ojos caen gotas.
El tipo se levantó de la silla y fue a orinar el baño. Soltó su escupida amarilla por paredes y azulejos. Todo el piso una meada. Se despidió del baño con los pies desnudos y caminó hacía a través de todo el desperdicio. Miró la ventana desde el décimo. Vio hormigas en ojos de tigres. Bengalas apagadas o escondidas. Escupió y sintió el despido, la caída libre, que se abría como un paracaídas muerto. Diez espadas matan a una, a la abundancia de Dios –sonrío pensando-. Tomó el cuaderno del suelo y se compenetró de lleno en la obra, en las desgracias del día. Sujetó y soltó el lápiz tantas veces como pudo, lo sumergió en el puño y tomó coraje. Dios se cree el rey de la abundancia, inició. El rey de los destinos y el vino. El rey de los hombres ¿o acaso los hombres –pensó- lo han puesto en su lugar sagrado?
Ernesto dio vueltas y comió tabaco en un humo turbante. El silencio envolvente de las paredes cuatro que lo rodeaban acariciaba. Acariciaba su frente de la forma más áspera y dura. Se limpió el sudor a mano cambiada y sublevó las pestañas para ver si veía al mundo.
En un rincón cercano espera el tiempo, los zapatos viniendo a visitar tras la puerta. ¿qué van a decir del olor? ¿los gritos? ¿el líquido nacarado del desperdicio? Con dos litros menos las ideas comenzarán a surgir –suplica-. En fórmulas las químicas fallan o te hacen comer opio y creer que Dios es el rey de la abundancia y un hombre pequeño espera agazapado, esperando la distracción, para saltar a robar su tesoro.
Mati Barnes
Tiros en el bar
Agosto 27, 2008- ¿A ver negro? Contame qué pasó –
- No se bien… fue todo muy rápido –
Agustín se tomaba la cabeza y daba tragos rápidos al pequeño vaso de vino. El mozo los miraba de lejos, como sospechando. Quizás… enviado por el dueño.
- Pero te juro que yo no fui loco… no se… tengo muchas cosas en la cabeza –
- Pero ¿Qué viste? ¿Qué pasó? –
Agustín lo miró fijo, sus ojos denotaban sinceridad y era evidente que estaba aterrado.
- El hombre verde – dijo finalmente
- ¿Qué? –
- Había un tipo verde –
- Me estás jodiendo –
- No, en serio boludo –
Elías dudó, se echó hacia atrás y amagó a decir algo, pero se detuvo.
- Yo estaba con Luque, el tipo del otro día, había ido a la casa para cobrarle una guita pero no la tenía… -
Elías volvió a mirarlo fijamente, dudaba… se mantuvo en silencio.
- Entonces apareció es tipo verde este, como desde la cocina, sacó un chumbo y lo quemó… ahí nomás. Después me miró a los ojos: “listo” digo “resuelto”, se me acercó, me corrió para un costado y se fue caminando – Agustín casi no paraba para respirar – Yo estaba helado, y en eso veo que un vecino se asoma por la puerta y me ve… a mí primero y después al fiambre tirado en el piso. Me vio a mí ¿Entendés? –
- ¿Y que hiciste? – se precipitó Elías
- Correr ¿Qué querías que haga? –
Elías hizo una seña al mozo:
- ¿Esto es lo más fuerte que tenés? –
- No, hay vodka –
- Traeme una botella –
Agustín esperó a que el mozo se alejara y siguió:
- No se qué hacer… la yuta ya debe estar allá y el otro tipo debe estar botoneando que fui yo – Y revisó que el mozo no se estuviera acercando.
Se produjo un silencio casi absoluto. Agustín se sentía bastante mareado
Finalmente el ruido de la botella interrumpió. El mozo los miró a los dos y se retiró.
- ¿Viste cómo me mira? Mi cara ya debe estar en la tele –
- Pará negro, calmate, no hay chance… -
- Tengo que encontrar al hombre verde o estoy hasta las manos ¿Entendés? –
- No se… la verdad… es muy extraña esa historia del hombre verde. No te va a creer nadie –
- ¿Vos me crees? –
Elías no dijo nada; no le creía.
Parecía una cama; todo el círculo cerraba en Agustín: la deuda, la visita a lo de Luque y la muerte del tipo.
- Negro… lo mataste vos –
- ¿Qué decís? Yo no hice nada –
Elías mira al suelo y no vuelve a levantar la cabeza. El mozo está parado a 2 metros. Saca un 38 y le vuela la cabeza de dos tiros.
Martín